Coyuntura económica mundial propicia este inicio de año
Las estadísticas macroeconómicas de las principales economías desarrolladas mostraron una buena trayectoria. En los mercados de renta variable, la rotación sectorial se ha intensificado durante las últimas semanas.
El crecimiento de la zona euro se anotó un avance del 0,3% trimestral entre octubre y diciembre, un comportamiento superior a lo previsto y que se atribuye a una sólida dinámica interna. En el conjunto del año 2025, el PIB creció un 1,5% al acelerarse en comparación con 2024, pese a las acusadas tensiones geopolíticas y el aumento del proteccionismo. La reciente evolución de los índices adelantados PMI (índice compuesto situado en 51,3 puntos en enero) sigue sugiriendo un crecimiento superior al 1% en 2026, impulsado por una política presupuestaria acomodaticia que respalda el aumento del gasto en defensa e infraestructura, sobre todo en Alemania. La clara aceleración de los pedidos internos en la industria del país durante el último trimestre del año constituye un primer indicio del próximo repunte de la actividad industrial.
Fuente: Deutsche Bundesbank
La zona euro sigue inmersa en la fase de desinflación
La inflación prosigue su tendencia bajista (1,7% sobre la base de las cifras preliminares de enero), en especial por los efectos de base asociados a la componente energética y a una desaceleración del crecimiento de los precios en el sector servicios. En un entorno caracterizado por un crecimiento moderado y la desinflación, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sus tipos oficiales sin cambios (2% en el caso del tipo de remuneración de los depósitos). Los mercados no anticipan cambios por lo que respecta a la política monetaria en 2026. No obstante, el BCE dispone de cierto margen de maniobra para recortar los tipos en caso de apreciación exagerada del euro o de un episodio de enfriamiento en la actividad.
Aclarada la sucesión en la Reserva Federal sin repercusiones en los pronósticos sobre los tipos
Donald Trump reveló el nombre del sucesor de Jerome Powell al mando de la Reserva Federal. Kevin Warsh, que fue miembro del consejo de gobernadores de la Reserva Federal (Fed) entre 2006 y 2011, asumirá la presidencia de la entidad en mayo, siempre y cuando lo apruebe el Senado.
En términos históricos, Kevin Warsh se ha caracterizado por otorgar una gran prioridad a la estabilidad de los precios. Así pues, se ha mostrado muy reacio a la expansión del balance de la Fed (expansión cuantitativa), ya que, en su opinión, genera presiones inflacionistas e, incluso, una asignación nada óptima del capital.
Sin embargo, parece poco probable que se acometa de inmediato un proceso de reducción del tamaño del balance de la entidad estadounidense, ya que provocaría tensiones alcistas en los tipos (cortos y largos) y el coste del crédito, lo que iría contra la voluntad de la administración Trump.
Además, en los últimos tiempos, Kevin Warsh ha adoptado un discurso claramente más acomodaticio, al estimar que la combinación de las ganancias de productividad asociadas a la inteligencia artificial y las políticas de desregulación aplicadas por la presidencia de Trump debería traducirse en una desinflación estructural. Según él, estos diferentes factores brindan a las autoridades monetarias la posibilidad de rebajar los tipos sin correr el riesgo de que resurjan presiones inflacionistas sobre los precios.
El anuncio del presidente Trump de su elección de Kevin Warsh el pasado 30 de enero no provocó ningún cambio en las previsiones del mercado, y siguen anticipándose dos recortes de tipos en 2026.
Mercado laboral renqueante en 2025 pese a un crecimiento económico sostenido
Finalmente, la economía estadounidense solo creó 181.000 puestos de trabajo en 2025, frente a la cifra de 1,2 millones prevista en un principio; una diferencia nada desdeñable. Con la excepción de los años dominados por periodos recesionistas, se trata del nivel más flojo de creación de empleo del que se tiene constancia desde 2003. De hecho, en los meses de enero, junio, agosto y septiembre se destruyeron puestos de trabajo.
Esta atonía del mercado laboral en 2025, pese a la sólida dinámica de crecimiento, se traducirá mecánicamente en una progresión de la productividad al otro lado del charco mucho más sostenida de lo previsto.
Fuente: Bureau of Labor Statistics
En enero, la creación de empleo repuntó con 130.000 nuevas unidades. No obstante, esta cifra estuvo impulsada, otra vez, por el sector de la atención sanitaria (124.000 empleos). Todavía es demasiado pronto para hablar de recuperación sostenible y generalizada del mercado laboral.
Rotunda victoria política para la primera ministra japonesa
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ganó su apuesta al obtener un resultado histórico en las elecciones legislativas adelantadas del 8 de febrero de 2026. De hecho, el Partido Liberal Democrático, al cual pertenece, consiguió en solitario la mayoría de dos tercios (316 escaños de 465) en la Cámara Baja del Parlamento, lo nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial. Con su aliado, el Partido de la Innovación de Japón, la coalición en el poder cuenta con un total de 352 escaños. Takaichi atesora un importante capital político y gran libertad para aplicar una política presupuestaria expansionista (con intención, en particular, de implementar una reducción temporal de los impuestos sobre los productos alimentarios o incluso un aumento de las inversiones militares), al tiempo que trata de mantener la credibilidad presupuestaria para evitar que los tipos largos se disparen al alza.
A contracorriente de los grandes bancos centrales de los países desarrollados, las autoridades monetarias niponas deberían proseguir su política de normalización y proceder a las dos subidas de tipos del 0,25% que los mercados vaticinan ahora para 2026.
Retorno de la volatilidad a los mercados y rotación sectorial bastante marcada
La desescalada de las tensiones geopolíticas ha dado paso a temores de un cariz más microeconómico en los mercados, los cuales han provocado una rotación sectorial generalizada.
Los sectores de tecnología, servicios de comunicación y consumo discrecional (de los que forman parte grupos como Amazon o incluso Tesla) exhiben resultados a todas luces negativos desde principios de año, al contrario que los sectores más defensivos, como el consumo básico o la atención sanitaria, y los sectores cíclicos, como los materiales y la energía, que han despuntado significativamente.
Estas últimas semanas han surgido dos frentes de intranquilidad que explican esta rotación:
El primero no es nuevo. No obstante, ha reaparecido tras los anuncios de aumentos masivos en los gastos de inversión de los hiperescaladores. Justo después de la publicación de sus resultados trimestrales, Google, Microsoft, Amazon y Meta Platforms revisaron sensiblemente al alza sus gastos de inversión de cara a 2026, con un presupuesto anual que ronda los 660.000 millones de USD para el conjunto de los cuatro grupos, lo que representa más del 2% del PIB de Estados Unidos. Esta abrumadora intensidad de capital reducirá, sistemáticamente, la capacidad de estas empresas para generar flujos de tesorería. El posible impacto dilutivo de estas inversiones en la rentabilidad de estos grupos suscrita nuevos temores entre los inversores.
El segundo es más reciente. Es fruto de los efectos potencialmente disruptivos de la inteligencia artificial en un amplio abanico de industrias. El reciente lanzamiento por parte de la firma Anthropic de Claude Cowork (un agente de inteligencia artificial concebido para automatizar tareas informáticas complejas sin necesidad de conocimientos de programación) ha desembocado en una aceleración del movimiento de corrección (alrededor del 20% desde los primeros compases del año) en la industria del «software». El mercado teme que este tipo de aplicación amenace la existencia de un gran número de programas informáticos especializados.
Aunque esta reacción indiscriminada parece una exageración, no cabe duda de que pone de manifiesto la vulnerabilidad intrínseca de estos modelos de negocio ante la evolución constante de las aplicaciones de inteligencia artificial. Además, las valoraciones, muy exigentes en el sector, apenas ofrecen protección a los inversores en esta coyuntura caracterizada por un visibilidad y una predictibilidad reducidas.
Damien Petit, CFA, Responsable de Inversiones de Banca Privada
Banque de Luxembourg
