Reaparición progresiva de las estadísticas oficiales en Estados Unidos
El final del periodo más prolongado de parálisis presupuestaria al otro lado del charco (43 días) se ha traducido en una reactivación paulatina del aparato estadístico estadounidense. Este último confirma una dinámica robusta de la actividad en el gigante americano a pesar de la perturbación provocada por la subida de los aranceles acometida por la administración Trump en abril de 2025.
Este sólido crecimiento se fundamenta, por una parte, en la dinámica de consumo de los hogares más acomodados y, por otra parte, en el ciclo de inversión en inteligencia artificial. El fuerte recrudecimiento de las tensiones geopolíticas que se observó en el arranque de este año, en particular la amenaza de una anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos, no debería poner en entredicho, desde una perspectiva fundamental, la hipótesis de continuidad de un crecimiento moderado de la economía.
Crecimiento estadounidense alentado por el consumo
El crecimiento del tercer trimestre volvió a desafiar todos los pronósticos al registrar un avance trimestral anualizado del 4,4%, a saber, el ritmo más sostenido constatado en los dos últimos años. El consumo de las familias, motor de la economía estadounidense, reveló un comportamiento notable con un alza del 3,5%.
Volvimos a apreciar un desfase importante entre la persistente debilidad de los diferentes indicadores de confianza de los hogares y la robustez de los datos de gastos efectivos.
De hecho, desde hace varios años, el consumo está respaldado por el segmento más adinerado de la población, que se beneficia de significativos efectos de riqueza. Las familias situadas entre el 20% de las que tienen ingresos más elevados abarcan, además, una parte cada vez mayor (superior al 70%) de esta riqueza. Poco sensibles al problema de la inflación, estos hogares constituyen el verdadero motor del consumo estadounidense. No obstante, el estancamiento de los ingresos disponibles en términos reales en el trimestre y el retroceso del ahorro de las familias (4,2% frente al 5% observado el segundo trimestre) ponen de manifiesto esta gran dependencia de una parte mínima de la población.
Robusta inversión de las empresas, impulsada por la inteligencia artificial
Si bien la inversión no residencial ha retrocedido ligeramente tras un magnífico comportamiento en el primer trimestre (+3,2% trimestral anualizado), sigue registrando un crecimiento sólido gracias a los gastos en tecnología asociados a la inteligencia artificial (aunque compensado, en parte, por un aumento de las importaciones de bienes tecnológicos).
Junto con el consumo de los hogares, el intenso ciclo de inversión ligado a la inteligencia artificial constituye el segundo motor de rentabilidad de la economía estadounidense. No obstante, la creciente circularidad entre los diferentes participantes en la cadena (productores de semiconductores, hiperescaladores y empresas de aplicaciones de inteligencia artificial), como demuestra la multiplicación de vínculos financieros, industriales y tecnológicos, representa un factor que no se puede pasar por alto.
Debilidad de la creación de empleo y retroceso de los costes laborales unitarios
La creación mensual de puestos de trabajo en Estados Unidos arrojó una cifra de 15.000 unidades de media desde el mes de julio, lo que viene a denotar una progresión anémica. La tasa de desempleo se mantiene, no obstante, en un nivel muy bajo (4,4%), por lo que no parece haber actualmente un desequilibrio importante entre la oferta (limitada por una política migratoria muy restrictiva) y la demanda en el mercado laboral.
Habida cuenta de la limitadísima tasa de ahorro de los hogares (por debajo del 5% de la renta disponible), parece justificado que la Reserva Federal se muestre más preocupada por la situación del mercado laboral que por la inflación. Por otra parte, los costes laborales unitarios exhibieron una contracción a lo largo de los últimos dos trimestres, un factor favorable para la rentabilidad de las empresas, gracias al fuerte repunte de la productividad. Es muy probable que la productividad se haya visto favorecida por un alza estructural, similar a la tendencia observada a finales de la década de los noventa, un periodo que se caracterizó por un fuerte ciclo de inversiones en tecnología (internet). No obstante, la magnitud y el ritmo de esta progresión siguen rodeados de una gran incertidumbre.
La Reserva Federal, de nuevo bajo presión
Aunque el dato de inflación sigue afectado por una recogida de información alterada tras el largo episodio de cierre de la Administración, se mantuvo estable en diciembre (+2,7% anualizado), una trayectoria que resulta tranquilizadora para la Reserva Federal. Sin embargo, sigue existiendo una gran presión política sobre el presidente de la entidad, Jerome Powell. Este ha confirmado hace poco una convocatoria del Departamento de Justicia relacionada con su comparecencia ante el Congreso para justificar las obras de reforma de la sede de la institución.
No obstante, la reacción de numerosos responsables políticos, incluso dentro del partido republicano, pone de manifiesto la voluntad de proteger al Comité de Política Monetaria de cualquier injerencia política, algo que resulta alentador. Sin embargo, el deseo de la Administración estadounidense de intervenir en los tipos no ha desaparecido. Donald Trump multiplica las iniciativas. Sin proporcionar detalles sobre un posible calendario, el presidente ordenó recientemente a dos agencias semigubernamentales, Fannie Mae y Freddie Mac, que compraran préstamos hipotecarios titulizados por valor de 200.000 millones de dólares para ejercer presión bajista sobre los tipos hipotecarios y facilitar el acceso a la vivienda. Asimismo, Trump lanzó la idea de limitar al 10% como máximo los tipos de interés sobre las tarjetas de crédito, que resulta seductora sobre el papel, pero que, de aplicarse, limitará la oferta de crédito para las familias.
Dinámica positiva en la zona euro
Los indicadores adelantados de la zona euro revelaron una ligera contracción en diciembre, aunque siguieron mostrando una buena evolución, con un PMI compuesto dentro de la zona de expansión (51,5 puntos), en consonancia con un crecimiento próximo al potencial. Las perspectivas mejoraron para Alemania, un dato favorable para la zona euro. Tras dos años consecutivos de contracción, el país teutón retomó la senda de una ligera progresión en 2025 gracias, sobre todo, a una aceleración neta del consumo de los hogares y del gasto público. La expansión presupuestaria, cuyos primeros efectos parecen reflejarse en la trayectoria alcista de los nuevos pedidos industriales, supone un buen augurio para la actividad germana, que debería acelerarse en 2026 y 2027.
Descenso de la inflación europea
La subida de precios siguió moderándose y se situó en un 1,9% anual en diciembre, por debajo del objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE). La inflación debería proseguir con la senda bajista en los próximos meses gracias a una presión menos intensa en el sector de servicios. Las autoridades monetarias, en sus proyecciones más recientes, prevén un crecimiento de los precios del 1,9% en 2026 y del 1,8% en 2027. Aunque parece que el ciclo de recortes de tipos ya ha tocado a su fin (los mercados no prevén ningún cambio este año), el BCE tiene margen de maniobra para adoptar una política todavía más expansionista en caso de que el crecimiento sufra un episodio de debilidad en los próximos trimestres (nuevas tensiones comerciales).
Gran dinamismo de las exportaciones chinas en 2025
El comercio internacional siguió desempeñando su papel de motor del crecimiento chino, pese a la acusada subida de los aranceles. Las exportaciones chinas aumentaron un 5,5% en 2025, en consonancia con el avance del 5,8% registrado en 2024. Como era de esperar, las destinadas a Estados Unidos revelaron un notable descenso (-20% tras el +4% de 2024), pero se vieron compensadas con creces por el incremento de las exportaciones a Europa (+8,5%) y Asia (+10,5%) en especial. La innovación china, unida a una subvención masiva de numerosas industrias, constituye una amenaza directa para la economía europea.
Buena evolución de los activos de riesgo en este comienzo de año
La coyuntura mundial, globalmente expansionista en términos monetarios y presupuestarios, siguió mostrándose favorable para los activos de riesgo. No obstante, el agravamiento de las tensiones geopolíticas reavivó la volatilidad en los mercados financieros. El deseo de Estados Unidos de anexionarse Groenlandia amenaza directamente la seguridad de la Unión Europea y cuestiona a todas luces la viabilidad de la OTAN. La posible imposición de nuevos aranceles a partir de febrero a varios países europeos en caso de que se nieguen a ceder Groenlandia inquieta a los inversores y obligará a la Unión Europea a reaccionar. Sin embargo, a la larga, el desenlace más probable sería una desescalada, aunque esta vendría acompañada de la concesión de acceso a Estados Unidos a los recursos mineros de la isla.
Damien Petit, CFA, Responsable de Inversiones de Banca Privada
Banque de Luxembourg